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HERÁLDICA
MUNICIPAL |
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Los municipios, así como las provincias, condados,
estados, comunidades y naciones, cuentan con blasones o armas heráldicas que los
distinguen. Esto es lo que se llama heráldica cívica.
Los escudos cumplen la misión de mostrar, con figuras y atributos determinados, lo que se
tiene por personalidad diferenciada de las entidades geográficas respectivas. El empleo
de la heráldica municipal o heráldica cívica va en aumento constante, y cada año un
gran número de Ayuntamientos rehabilitan o adoptan viejos o nuevos escudos de armas,
pues, a su vez, la Heráldica Municipal o Cívica tiene importante aplicación en
diferentes usos.
Es generalmente tenida por una de las concesiones de armas municipales más antiguas la
efectuada por Alfonso II de Aragón, el 1 de abril de 1187, a la villa provenzal de
Millau. Dicho monarca concede el uso de su propia bandera a la villa que es el principio
del empleo de la heráldica comunal, aunque en realidad la concesión se refiera
exclusivamente al vexillun nostrum que, por tradición, la villa transforma en sello
concejil. Posteriormente es Martín, Rey de Aragón, quien el 8 de julio de 1400 concede a
la villa de Perpiñán, también en la Cataluña francesa, las armas del Reino de Aragón,
al cual pertenecía, o sea, en campo de oro, cuatro palos de gules.
Según dice Francisco Piferrer en el Tomo VI de su obra "Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España", la palabra "blasón" es de origen oriental y ya el pueblo de Israel tuvo por símbolo el Arca de la Alianza, y por divisa o grito de guerra el sagrado y venerado nombre de Jehová. ¿Es esto heráldica? Veamos el origen de la heráldica cívica: Los egipcios entre sus símbolos tuvieron dos principales: como estado político un cocodrilo, y como estado religioso una vaca, dedicada a la diosa Isis, emblema de abundancia y fertilidad. Casi todas las ciudades de Egipto tenían por blasón o símbolo algún astro, planta o animal, eligiendo el objeto que más semejanza o analogía tenía con el nombre de la población o con el de su dios tutelar. Los fenicios tuvieron una palmera. Los asirios una paloma explayada en campo de oro. Los atenienses ostentaban la efigie de Minerva acompañada de un búho y un olivo. Los cartagineses una cabeza de caballo o un caballo desbocado, como los sajones. Los dacios un dragón. Los romanos primero tuvieron una loba, después un cuervo y después el águila. Los godos un oso. Los galos una alondra, emblema de la vigilancia. Los chinos, que se consideran como uno de los más antiguos pueblos de la Tierra, tuvieron por armas, un dragón de oro en campo de gules y sinople. Antioquía ostentó por blasón una matrona torreada, puesta de pie con un caballo a su lado, cuya brida tiene en su mano. Rodas tuvo sembrado de rosas y un delfín en abismo (en griego, rodon significa rosa). También es antigua la heráldica municipal o cívica en España, puesto que la ciudad de carteya, hoy Cieza, tenía por blasón la diosa Cibeles y un pescador de caña. Concluye Piferrer que los blasones y por ende la heráldica nacieron con el género humano. |
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Es un fenómeno normal que infinidad de villas que hoy
constituyen parte de cualquier nación moderna lleven las armas concedidas por un soberano
que ya nada tiene que ver con ella, pero que obedece a que en el momento de la concesión
era parte integrante de ese territorio. De una u otra manera, heráldicamente las
concesiones de armas a los municipios solían efectuarse por los monarcas, unas veces en
el momento de la concesión de la carta puebla, otra con los fueros o en actos
posteriores, otras en aumento de las primitivas por recordar algún acontecimiento digno
de semejante galardón.
En origen las armas de los Ayuntamientos, todas ellas eran de concesión real,
posteriormente adoptaron algunos de ellos las de sus señores y otros las crearon propias,
basadas en muy varios y diferentes motivos que abarcan todas las diferentes clases de la
Ciencia de blasón en cuanto a la catalogación de origen de las armerías.
Fue costumbre francesa en el aumento de las armas municipales la concesión de las reales
en un escusón. También se ha empleado el cuartelado, reservando el primero y cuarto
cuartel para las principales y el segundo y tercero para las nuevamente concedidas, orden
que siempre se debe mantener en la Heráldica Municipal. En ese último caso la concesión
podía corresponder a una sola, dos o tres lises, con los esmaltes clásicos de ellas o
variados. En realidad el significado de la concesión era la distinción con la figura de
la lis. También fue muy normal en Francia la concesión de la inicial del monarca a un
Ayuntamiento de nueva creación o que se hubiera distinguido particularmente en su
servicio. Difícilmente los monarcas concedían el aumento de armas en los blasones
municipales con figura que no fuesen correspondientes a las suyas propias. Todas esas
costumbres se transplantaron a España con la venida de los Borbones, los cuales conceden
muchos escusones con sus armas, o sean, las lises, a varias ciudades, villas y lugares que
les fueron fieles fundamentalmente durante la guerra de sucesión. Carlos III introdujo en
la Heráldica española, muy influenciada por la francesa desde los reinados de Felipe V,
Luis I y Fernando VI, varias novedades italianas de Parma y de Nápoles.
Las ciudades, villas y lugares cambiaban frecuentemente de armas en virtud de las
anexiones territoriales de esos territorios a uno u otro reino.
La heráldica municipal española tiene origen también, como las otras, en la Edad Media,
y de ella se conservan notables sellos y no menos importantes improntas en la Colección
de Sigilografía del Archivo Histórico Nacional de Madrid, varios documentos de capital
importancia en el Archivo General de Simancas y la otra colección de escudos municipales
y sellos que se custodia en el Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona. Con estas
colecciones se demuestra el uso de los escudos por los Ayuntamientos y la existencia del
uso de armas municipales en esa época que corresponde a los siglos XIV y XV. El Archivo
Histórico Nacional de Madrid conserva una notable colección de improntas de sellos
municipales, formada en virtud de la orden ministerial de 30 de agosto de 1876, que
pretendía la comprobación y la ratificación de la emanada el 16 de julio de 1840 por el
mismo Ministerio de la Gobernación, por la cual se intentaba que todos los Ayuntamientos
poseyeran su propio escudo de armas. Sin embargo, posteriormente a la formación de la
citada colección, con casi un siglo de diferencia y a instancias del Instituto Salazar y
Castro, especializado en Genealogía y Heráldica, del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, por orden del Ministerio de la Gobernación de 23 de marzo de 1956, se
solicitó de cada Ayuntamiento de España que en virtud del Reglamento de 11 de mayo de
1952 cada Ayuntamiento debía poseer armas propias que le diferenciara de los demás. Con
esta disposición se pretende establecer nuevamente el uso de armas por los Ayuntamientos,
siendo varios los que, desde entonces, han rehabilitado o creado su escudo de armas.
La clasificación de la Heráldica Municipal o Heráldica Cívica es esta:
| I) Arqueológicas: Son todas aquellas que contienen
elementos de carácter histórico o geográfico. Comprende las siguientes divisiones: 1) Históricas: Las fundamentadas en hechos históricos. 2) Vasallaje: Las que incorporan armas de los antiguos señores. 3) Topográficas: Alusivas a la geografía. 4) Procedencia: Incorporan las armas del reino de que forma parte. 5) Remotas o tradicionales: que se pierde su origen o han de tener como mínimo cien años de antigüedad documentada. 6) De concesión: se fundamentan en un privilegio real. 7) Agregación: a las antiguas que se añaden otras nuevas. II) Advocativas: Las que contienen elementos de carácter religioso. Comprende las siguientes divisiones: 1) Hagiográficas o figuras de imágenes o atributos de santos. 2) Onomásticas o figuras representativas de nombres. III) Gráficas: Aquellas que incluyen en su campo letras u otras expresiones de carácter gráfico. Comprende las siguientes divisiones: 1) Alfabéticas: escudos o piezas en que se incluyen letras, motes o lemas. 2) Jeroglíficas: compuestas por jeroglíficos, números o letras en abreviatura. 3) Anagráficas: las referentes a anagramas, fundamentalmente de Jesucristo, la Virgen o Santos, vea el ejemplo. IV) Tropológicas: las formadas de elementos heráldicos de sentido alegórico. Comprende las siguientes divisiones: 1) Parlantes, que son las que aluden a la denominación. Vea el ejemplo. 2) Alusivas o que aluden a actividades industriales o riqueza natural. 3) Evocativas o que recuerdan acontecimientos. 4) Mnemotécnicas, cuyos elementos auxilian a la memoria para su identificación. 5) Rememorativas o que traen a la memoria alguna cosa. V) Arbitrarias: las que sin fundamento alguno se incluyen en el escudo. Comprende las siguientes divisiones: 1) Caprichosas o que obedecen a capricho. 2) Extravagantes o que no se ajustan a reglas ni figuras heráldicas. |
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El Gabinete Heráldico trabaja los escudos de heráldica municipal o cívica
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